27/5/09

La casa del dolor

Antonin Artaud por Man Ray


Poeta, ensayista, pintor, actor, guionista, dramaturgo, director. Secretario de la oficina de investigaciones surrealistas por encargo de André Breton, Loco, visionario, genio. Maldito. Tantos Artaud hubo en la corta biografía de ese ser humano llamado Antonin Artaud.




En el punto de desgaste a que ha llegado nuestra sensibilidad, lo cierto es que tenemos necesidad ante todo de un teatro que nos despierte nervios y corazón.

La pureza moral. La emoción de la experiencia. El teatro de la crueldad.

La crueldad es sobre todo necesidad y rigor. La decisión implacable e irreversible de transformar al hombre en un ser lúcido. De esta lucidez nace el nuevo teatro. Todo nacimiento implica también una muerte. Para dar origen a mi "crueldad" será necesario cometer un asesinato. hay que asesinar al padre de la ineficacia en el teatro: el poder de la palabra y del texto.


El cine es más excitante que el fósforo, más cautivante que el amor.


Artaud como Marat
en Napoleón de Abel Gance


El actor de cine, quiero decir, el bueno, el verdadero, ése que colocado en un terreno artificial, en el terreno del arte o de la poesía, siente y piensa directamente, espontáneamente, sin interpretar, ese actor hace lo que nadie podría hacer, lo que él mismo en estado normal no hace.


Artaud como el hermano Krassien
en
Juana de Arco de Dreyer



En los odres de las sábanas hinchadas

en los que respira la noche entera
el poeta siente que sus cabellos
crecen y se multiplican



Projection du veritable corps de Artaud,
noviembre 1946



Pasó seis meses con los indios tarahumara en Méjico y dieciséis años en psiquiátricos, le aplicaron innumerables electroshocks, y escribió 406 cuadernos, la mayoría de ellos mientras permaneció recluido. Cuadernos escolares, rayados o cuadriculados, humildes. Dolientes, convulsos, frenéticos. Un espejo de tinta.



En la retrospectiva sobre la vida y la obra de Antonin Artaud que se muestra en La Casa Encendida de Madrid hasta el 7 de junio, se pueden contemplar 35 de esos cahiers pero, lástima, no tocar ni hojear, apenas ojear unas páginas. Y son esos cahiers las joyas de Artaud, el tesoro de la exposición. Son esos cahiers el encefalograma de Artaud. Son esos cahiers el retrato de la sensibilidad torturada, atormentada y electrizada de Artaud. Son esos cahiers su pesanervios. Son esos cahiers su odre de los delirios, sudario de las visiones, crisol de la angustia, depósito de la cólera y asidero del mundo. El campo de batalla de la escritura del poeta de los ojos tan tristes. Los cahiers para buscar la verdad y la "mecánica" perdida. La encrucijada de los relámpagos.


Autorretrato de 24 de junio de 1947



Como escribió en aquel verso de El poeta negro, una pluma que araña el corazón de la vida.

(Que tanto dolor se cobije en La Casa Encendida, el centro cultural que lleva por nombre el de uno de los más hermosos poemas de la literatura española del siglo XX -obra de Luis Rosales, un poeta verdadero entre tantos impostores-, deviene un acto de pura justicia poética.)

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