Mostrando entradas con la etiqueta Claudio Magris. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Claudio Magris. Mostrar todas las entradas

21/10/10

Una novela-río


Borges recoge en El hacedor un poema titulado Le regret d'Heraclite que atribuye, en uno de sus juegos apócrifos, a Gaspar Camerarius en Deliciae Poetarum Borussiae, VII, 16:

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca/ Aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach.

La puesta en página del poema en El hacedor, en la vieja edición de Emecé/Alianza -de bolsillo-, puede ofrecer dudas sobre si se trata de un poema o más bien de una narración, pero como tal poema se incluye también en la Obra poética de Borges a cargo de las mismas editoriales.   

Tiene razón Claudio Magris, a Borges se le ha ensalzado como a un funámbulo del artificio y a un prestidigitador de la relojería literaria, en realidad un juego de máscaras que distrae a los desatentos de lo que realmente muestra su escritura: la aventura y el extravío de la inteligencia en la trama elemental del mundo. Un espejo que nos devuelve el  flagrante desconsuelo por el amor perdido y las ruinas del tiempo. En fin, la obra de un melancólico.

Y de un artista -de la sencillez, el despojamiento y la transparencia- al que le bastan dos versos para dar entero y cumplido asiento a una novela-río.

25/2/10

Por si acaso escribiéramos



Escribir toda la vida enseña a escribir, pero no nos salva de nada.
(Marguerite Duras)


El río de la historia arrastra y sumerge a las pequeñas historias individuales, la ola del olvido las borra de la memoria del mundo; escribir significa también caminar a lo largo del río, remontar la corriente, repescar existencias naufragadas, encontrar pecios enredados en las orillas y embarcarlas en una precaria arca de papel.
(Claudio Magris)


Escritores de cartas en El Cairo, años 40.


Escribir significa también el deseo de recordar, de recordar incluso la propia imaginación (A. Tabucchi)


Las imágenes vivas crean pensamientos, pero los pensamientos no crean imágenes.
(Anton Chejov)


Los lectores quieren un filo cortante, pero prefieren no oír el ruido del hacha al afilarse.
(Budd Schulberg)


Manuscrito de En el camino de Kerouac.


Escritor es aquel al que escribir le resulta más difícil que a las demás personas, dijo Thomas Mann. Lo apunto aquí por si acaso. Tal vez no sea cierto, pero es verdad. O viceversa.
(Blog de Gonzalo Hidalgo Bayal, 24.05.06)


En todo buen novelista hay un campesino.
(Scott Fitzgerald)


Cómo me gustaría ser un escritor que escribiera y no sólo reescribiera.
(Truman Capote)




Todos los escritores vomitan su infacia. Es cosa de tiempo.
(Alejandro Rossi)


Aquél que busca el corazón del relato en el espacio que hay entre la obra y quien la ha escrito se equivoca: conviene buscar no en el terreno que está entre lo escrito y el escritor, sino en el que está entre lo escrito y el lector (Amos Oz)


Manuscrito de Viaje al fin de la noche
de Céline, primera página.

Cada vez que uno empieza una novela vuelve a ser un aficionado, en el sentido de que, por mucho que haya escrito, nunca ha escrito el próximo libro. Uno no sabe cómo planteárselo, por dónde empezar, con qué va a enfrentarse. (…) Ahora el escritor tiene que arrastrar su pobre montón de migajas. (…) Para mí, los seis primeros meses siempre son espantosos. Te ves abocado a cometer cada vez los mismos errores, caes casi enseguida en las debilidades personales, y son necesarios seis meses para recuperar la sensación de que merece la pena y para superar el deseo de abandonar. (…) Un libro se empieza en un mar de dudas.
(Philip Roth)




A los que buscan originalidad habría que decirles que buscarla es una manera poco sutil de lograrla, ya que para conseguirla les bastaría con ser ellos mismos.
(Bioy Casares)




Quien ha visto el presente lo ha visto todo.
(Marco Aurelio)


¡Abrevia, hermano, abrevia! Empieza en la segunda página.
(Antón Chejov)

Anton Chejov, en 1886.


Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiéramos.
(Marguerite Duras; probablemente una cita inventada por Vila-Matas.)


5/2/10

Frontera (y filosofía)


La frontera es un dios que a veces exige sacrificios de sangre. (Claudio Magris)

-¿De dónde es usted?
-De donde me den un pasaporte.
(El embrujo de Shanghai, una película de 1941 de Josef von Sternberg)

-¿De dónde viene, forastero?
-De ningún sitio en particular?
-¿Y a dónde se dirige?
-A ningún sitio en particular. Todos los sitios son buenos para pasar de largo.
(El forastero, un western de 194o de William Wyler)

-¿De dónde viene?
-De Laramie.
-¿Es ése su pueblo?
-No.
-¿Cuál es su pueblo?
-No tengo pueblo. En cualquier parte estoy en mi pueblo.
(El hombre de Laramie, un western de 1955 de Anthony Mann)

-A ambos lados de la frontera se junta lo peor de cada país.
(Sed de mal, una película de 1958 de Orson Welles)

Siempre hay soñadores en la frontera. (Willa Cather)

[Todos los griegos están de acuerdo en un punto] Cuando uno está en su país y ve llegar a alguien a quien no conoce, un extranjero, alguien distinto, pidiendo ayuda, suplicando que se le acoja, la norma impone que se le reciba, y en caso de no hacerlo, Zeus, el dios más importante, el Zeus de los extranjeros, el Zeus de la hospitalidad, se escandaliza. (Ulises/Perseo. Breve conferencia sobre los héroes de la Antigüedad. Jean-Pierre Vernant)

La filosofía, en realidad, no es más que añoranza; es la necesidad de sentirnos en casa en todas partes. (Novalis)