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23/6/13

El panadero


20 de julio [de 1976]

Los enigmas de la creación literaria. Yo que hace semanas, meses, peno por avanzar y concluir varios cuentos comenzados, empiezo a mediodía uno nuevo y lo concluyo un par de horas más tarde, casi perfecto a mi entender, sin necesidad de correcciones. Es cierto que se trata de un cuento corto y familiar, pero de todos modos. ¿De dónde salen estas historias y estas formas? Probablemente están allí. Hay panes que salen quemados y panes que salen enteros del horno, del mismo, sin saber por qué.

Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso.


Pocas imágenes tan justas como la del panadero para quien obra -Espíritu, Musa, Memoria o Tradición- con las cosas primeras y el fuego primordial.

En manos del poeta, sólo la voz y el tiempo.

Y la obra, chamuscada, cruda o (milagro) en su punto.

Misterios del pan, las poéticas todas.

Pan nuestro de cada día.


(El retrato del escritor es obra de Baldomero Pestana, un fotógrafo de Castroverde, Lugo, que disparó su cámara por medio mundo.)

15/7/10

El pasaje secreto

Julio Ramón Ribeyro

El hecho material de escribir, tomado en su forma más trivial si se quiere -una receta médica, un recado- es uno de los fenómenos más enigmáticos y preciosos que pueden concebirse. Es el punto de convergencia entre lo invisible y lo visible, entre el mundo de la temporalidad y el de la espacialidad. Al escribir, en realidad, no hacemos otra cosa que dibujar nuestros pensamientos, convertir en formas lo que era sólo formulación y saltar, sin la mediación de la voz, de la idea al signo. Pero tan prodigioso como escribir es leer, pues se trata de realizar la operación justamente contraria: temporalizar lo espacial, aspirar hacia el recinto inubicuo de la conciencia y de la memoria aquello que no es otra cosa que una sucesión de grafismos convencionales, de trazos que para un analfabeto carecen de todo sentido, pero que nosotros hemos aprendido a interpretar y a reconvertir en su sustancia primera. Así, toda nuestra cultura está fundada en un ir y venir entre los conceptos y sus representaciones, en un permanente comercio entre mundos aparentemente incompatibles pero que alguien, en un momento dado, logró comunicar, al descubrir un pasaje secreto a través del cual podía pasarse de lo abstracto a lo concreto, gracias a una treintena de figuras que se fueron perfeccionando hasta constituir el alfabeto.

Alfabetos latinos arcaicos

(pags. 138-139 de Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro, Tusquets ed. Cuadernos Marginales 44. 2ª ed. Barcelona, octubre 1975)


En su estupendo diario (entre 1950 y 1978), La tentación del fracaso, editado por Seix Barral en 2003, Julio Ramón Ribeyro anota una de mis definiciones favoritas del aquel de escribir: Escribir es inventar un autor a la medida de nuestro gusto. Un viajero -un soñador o un niño- que transita el pasaje secreto que comunica el mundo de lo invisible y con el de lo visible.

20/5/09

20 de mayo

Lev Tolstói


20 de mayo [1889]. YÁSNAIA POLIANA. Di un paseo con Gorbunov y hablé de arte, y tomé notas, y, creo, algo aclaré para mí. Me siento muy débil. Leí a Lecky sobre la evolución estética del arte... Sí, el arte, para ser respetable, debe generar el bien. Y para saber lo que es el bien, debe haber una concepción del mundo, una fe. El bien es el signo del arte verdadero. Los signos del arte en general son: lo nuevo, lo claro y lo sincero. El signo del arte verdadero: lo nuevo, claro y sinceramente bueno...

20 de mayo [1890]. Pensé una cosa: comemos salsas, carne, azúcar, bombones, comemos hasta hartarnos y nos parece que no pasa nada. Ni siquiera se nos ocurre que esté mal. Y sin embargo el catarro de estómago es una enfermedad endémica de nuestra forma de vida. ¿No es lo mismo la alimentación estética refinada: poemas, novelas, sonatas, óperas, romances, cuadros, estatuas? El mismo catarro del cerebro. La imposibilidad de digerirlo e incluso de tomar una alimentación sana, y la muerte...

20 de mayo [1909] Un artículo de Roosvelt a propósito de mí [Theodore Roosvelt, presidente de los EUA por entonces, publicó un artículo titulado Tolstói en la revista Oulook muy elogioso con la obra literaria de Tolstói y crítico con sus puntos de vista sociales, políticos y religiosos]. El artículo es tonto pero fue agradable. Suscitó mi vanidad, aunque ayer las cosas fueron mejor.

(Diarios. Lev Tolstói. Ed. Acantilado, dos volúmenes)


Zenobia Camprubí y
Juan Ramón Jiménez



20 de mayo. Viernes [1938, en Cuba]

Un día tranquilo contestando cartas y haciendo planes. Pero J. R. no ha adelantado en lo más mínimo con el trabajo que se propuso hacer cuando me pidió que me quedara tres meses más mientras él lo terminaba, y considerando que estoy resignada a esperar por él, si sacrifico algo con un fin, estoy muy poco satisfecha de desperdiciar la oportunidad, ahora que no tengo nada que hacer aquí, de hacer algunas cosas que he querido hacer en los EE.UU. desde hace tanto, sólo para que J. R. malgaste el tiempo hablando hora tras hora con toda esta gente aburrida del hotel, o si no, echado de espaldas el mismo número de horas tratando de dormir. No veo que me necesite para ninguna de estas dos cosas.

2o de mayo, domingo [1945, en EUA]

La gripe de J. R. y el que Inés [Muñoz] pasara el domingo en Alexandria hicieron que me quedara en casa este fin de semana. Hoy J. R., que se ha negado a dejar de trabajar, ha llegado a segurarme que un poco de fiebre ayuda a aclarar la mente y hoy ha resuelto 4 problemas importantes para su trabajo: se dio cuenta de cómo debía ser "Con la rosa" [una antología que Juan Ramón Jiménez se había propuesto hacer durante la residencia en América, quedó inédita], de qué poemas deberían ir al comienzo y al final de cada parte, etc. Ha sido un fin de semana muy provechoso y me dice a cada rato lo bien que va todo. Me dice cuánto disfruta y cuánto le ayudo y: "Habla un poco conmigo que después de muertos ya no podremos hablar".

(Diario. Zenobia Camprubí. Alianza editorial, tres volúmenes)


Alejandra Pizarnik


20 de mayo
[1961]

Una loca gritaba en el jardín del hospicio Sainte-Anne. Dos hombres la arrastraron hacia un pabellón gris.
Por la tarde, desde el ómnibus, vi los últimos reflejos del sol en el Sena. Los paseantes parecían figuritas recortadas. Me acordé de un cuadro de Rousseau, el de la niña idiota. Y he sabido que mi esfuerzo atroz por vivir como una adulta, ganarme la vida, pensar, amar, es una imposibilidad de imposibilidades. las figuritas inofensivas en la lejanía me eran detestables con sus ojos vacíos y sus caras viciosas. Es preferible gritar en el jardín, dije.

20 de mayo, domingo [1962]

Enamorada de nada, de nadie. Tristeza estúpida, distracción, miedo, ausencias. Me llevan y me traen. Dificultades respiratorias. Sueño y fatiga e imposibilidad de dormir. Nada de ganas de morir sino por el contrario una gran excitación. Desperté con la mano en el sexo después de haber soñado que andaba con muletas y manejaba un auto sin saber conducir y mi sexo estaba mojado en todo momento, ante todo y ante todos.
En cuanto me presentan a alguien siento un deseo furioso de verlo reír a carcajadas y de verle el sexo (sea hombre o mujer).

(Muchacha desnuda a caballo por el mar.)


(Diarios. Alejandra Pizarnik. Ed. Lumen)



Julio Ramón Ribeyro


20 de mayo
[1977]

Que mi hijo, a los diez años, se pase toda la mañana echado en su cama, escuchando en su tocadiscos muy pensativo y a menudo sonriente, a los conjuntos musicales más modernos, es algo que me intriga, me inquieta más bien. ¿Es normal? Yo tuve también esos periodos de beatitud musical, pero a los catorce o quince años, y con música clásica, no moderna. Recuerdo que escuchaba en la radio hasta cinco o seis horas seguidas de música; me conocía los programas de memoria; no toleraba que mis hermanos me interrumpieran. Pero a su edad para mí la música no existía, eran otras mis ocupaciones. NO creo que sea precocidad, pues en otros aspectos mi hijo es muy niño, sexualmente, por ejemplo, o en materia de lecturas: aún no le entra a libros que yo ya había leído a su edad. La música actúa más bien sobre él como un decorado o un estimulante, que le permite aislarse en la casa y soñar. ¿Soñar qué? He allí el misterio.

(La tentación del fracaso. Julio Ramón Ribeyro. Ed. Seix Barral)

5/3/09

Final




Galería de cosas inútiles


El viejo león del circo no distingue
entre un ruido cualquiera y un aplauso cerrado.
Para él, todos son ruidos.
Para él, todos los hombres son payasos.

(Jorge Boccanera, Servicios de insomnio. Ed. Visor)





14 de enero (1962)

Terminar un cuento así: "Y la casa del maestro fue convertida en burdel por sus discípulos".

(Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso. Ed. Seix Barral)