13/12/12

Una plegaria por Morandi


Era un libro que había dado por perdido. Ni lo buscaba. Pero apareció. Cuando no sabía que lo necesitaba. Pero sí. Vertientes de la mirada y otros poemas en prosa de Eugénio de Andrade -edición bilingüe y traducción de Ángel Crespo (en la colección Los Poetas-serie Mayor de la editorial Júcar)-, que había comprado en la librería Michelena de Pontevedra el 10 de agosto de 1987, recién editado. Aquí está, igual de amarillo en la cubierta, el tiempo amarilleó las hojas, pero en las páginas siguen manando las palabras primordiales de un poeta que canta las cosas primeras. Ganas me dan de transcribir un texto tras otro aquí, pero tampoco es eso. Bastará por hoy, por celebrar que es hoy, o sea, un día cualquiera, un trece de diciembre, pongamos por caso, esta pieza tan breve y tan bella, que Eugénio de Andrade fechó un 21 de noviembre de 1984:




MORANDI: UN EJEMPLO

Había anochecido. Yo hablaba de Morandi como ejemplo de un arte poética que, a pesar de la desmaterizalización de los objetos y del aura de silencio que los inmovilizaba en su pureza, no se desvinculaba nunca de la realidad más común y trémula, cuando alguien me interrumpió. -Yo lo conocí, era intratable, vivía en Bolonia con dos hermanas, casi no salía de casa más que para irse de putas. -Está bien, volví yo, si lo necesitaba para pintar después como Vermeer y Chardin, benditas sean todas las putas del cielo y de la tierra. Amén.

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