18/8/12

Tropismos del corazón


Esta mañana, camino del mercado, escuchamos una entrevista (grabada hace unos meses) en Radio 3 con Gino Paoli, tiene casi ochenta años y su voz suena mejor que en 1963 cuando compuso Sapore di sale. Daba gusto escucharlo hablar, desgranando la canción, recordando cómo brotaba al piano hace casi cincuenta años, sin necesidad de escribirla, como si ya existiera y pudiera leerla en su cabeza.

Gino Paoli. (Fotografía de Alessandro Moggi.)

Las canciones -le escuchamos decir- son como imanes que atraen nuestros recuerdos. Por eso las hacemos nuestras, porque movilizan los tropismos de la memoria. De lo perdido. Como cuenta precisamente esa estrofa de Sapore di sale que tanto me gusta: Sapore di sale, / sapore di mare, / un gusto un po’ amaro / di cose perdute, / di cose lasciate / lontano da noi / dove il mondo è diverso, / diverso da qui.




Dicen que Morricone intervino en los arreglos de Sapore di sale. Por ahí se escucha el saxo de Gato Barbieri. Gino Paoli la compuso en un pequeño pueblo de pescadores de las islas Eolias. Dicen que se la inspiró una jovencita Stefania Sandrelli.


Aquel 1963 Gino Paoli estaba hecho un lío. Entre su mujer; la cantante Ornella Vanoni, para la que había compuesto Senza fine; y la Sandrelli, que acaba de rodar su primera película. Su mujer estaba embarazada. Stefanía Sandrelli tambíén; tenía dieciséis años. Gino Paoli se pegó un tiro en el corazón. Falló por un tris. La bala se quedó al ladito y los médicos prefirieron dejarla donde estaba, por si acaso. Y allí sigue. Como un  imán para la memoria. Sabor de cosas perdidas. Tropismos del corazón.  

1 comentario:

  1. Las canciones forman parte de la vida, activan nuestros recuerdos
    Como siempre gracias por estar
    Un saludo

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