28/8/12

El mar, el mar



De entre las páginas de las memorias de Huston cae una ficha (con el membrete del Colexio Público nº 1 de Tui donde daba clase en 1986, cuando se publicó A libro abierto). Hay media docena de frases anotadas. Todas sobre el cine, las películas, los rodajes. Excepto una. Sobre el mar. Huston habla de Las Caletas, donde vivía (cerca de Puerto Vallarta, en Méjico) cuando escribió sus memorias, su tercer (y último) hogar. Describe el lugar, la luz, las estaciones, la vida que lleva. Y anota:

Ahora que tengo una cierta edad, estoy siguiendo un viejo dicho irlandés acerca de vivir junto al mar: "Cicatriza viejas heridas. Reaviva el espíritu. Estimula la pasiones de la mente y del cuerpo y, sin embargo, da tranquilidad al alma".

No sé por qué anoté esta frase. Tenía treinta y un años. No una cierta edad. Además era -¡¿aún soy?!- de río. Esa frase debía haberla anotado Ángeles. Que me trajo al lado del mar. Y aquellas líneas se leen ahora como De vita beata. Así que me voy a poner un par de dedos de Glenlivet. Para celebrar la profecía.

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