1/8/13

Agujas de pino y montañas de mar



1 de agosto. Tres años sin el maestro. Cuentan los días cuánta falta nos hace. Desde la rosa del día hasta el incendio en la rosa del ocaso. Y en la luz deitadiña que ilumina los mares filmados por la cámara de Raoul Coutard en Le Crabe-Tambour, la película de Pierre Schoendoerffer que tanto le gustaba -pocas veces el cine ha pintado el aquel de marear con tal mano maestra-, una película sobre el ocaso (de un barco, de unos hombres, de un tiempo) de la que tanto me hablaba el maestro en los días de agosto, quizá para aliviar las horas ardientes en el termidor de Tui con latitudes norteñas.


Cuentan las horas una orfandad, una soledad de rompientes primordiales donde un niño busca el consuelo de una nana. Quién sabe si para horas así me regaló un día el maestro Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos de John Berger, y uno busca en sus páginas el cobijo de un poema:

En un puñado de tierra 
he enterrado todos los acentos
de mi lengua materna

allí yacen
como agujas de pino
reunidas por las hormigas.

Puede que algún día el llanto balbuciente
de otro vagabundo
las incendie

entonces caliente y consolado
oirá toda la noche
la verdad como una nana



Como la voz del maestro ruando Tui conmigo, palabreando las montañas de mar en Le Crabe-Tambour.    

(La  traducción del poema de John Berger se la debemos a Pilar Vázquez. El dibujo es obra del maestro. Y el fotograma pertenece a Le Crabe-Tambour. )  

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