31/8/13

Adiós agosto


Casi nadie se acuerda ya de Adieu Philippine, de Jacques Rozier. En su día representó un -por no decir el- emblema de la nouvelle vague. Bastarían dos o tres escenas para justificar la película entera.


Si tuviera que elegir los mejores bailes de aquellos años, me quedaría con el de Anna Karina/Nana alrededor de la mesa de billar en Vivre sa vie (no, no olvido el madison en Bande à part ni el de la isla en Pierrot le fou) y el de Yvelinne Céry/Liliane con la cámara, con cada uno de nosotros, una noche de verano en Adieu Philippine.


Vivre sa vie y Adieu Philippine se estrenaron en 1962. Como acaba agosto, y se va yendo el verano, os dejo con unos cuantos fragmentos de la película de Rozier, una sonata de estío. Podéis saltar hasta el 1' 40" donde encontraréis otra escena (de baile) encantadora con Stefania Sabatini/Juliette, y en el 3' 26" sacamos a bailar a Yveline Céry. Y sabemos de primera mano qué es el cine. La captura de lo efímero. El tiempo perdido. Y melancolía. Veinticuatro veces por segundo.



1 comentario:

  1. Los bailes de las películas de Godard son un milagro cinematográfico irrepetible. Puestos a añadir un par de ellos más, completamente diferentes en su sentido pero igualmente estupendos me quedaría con el del policía que interpreta Harrison Ford en el pajar con Kelly Mackillis, con Sam Cooke como músico que une de esa forma a la pareja (Único testigo, Peter Wei, 1983) y, cómo no, el baile que se celebra por la construcción de la iglesia en Tombstone, con una de esas escenas de baile que tanto abundan en las obras de John Ford ( My Darling Clementine, 1946), cada una con un sentido muy diferente: no es lo mismo que el baile se use como elemento discriminador de una muchacha india (Two rode Together), a que sea la afirmación de una comunidad (las películas del ejército como Cuna de héroes) o, para no alargar más la lista, un signo de calma y de descanso, además de un rito social que acoge a algunos amigos a la vez que es interrumpido por aquellos que son una amenaza para esa misma comunidad (Wagon Master).
    Y cómo olvidar el pasodoble que aparece en El Sur(Víctor Erice) con Estrella bailando el día de su comunión con su padre...

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