8/2/11

El fantasma de Pessoa y un arroz de cabidela

Fantasma errante en salas de recuerdos escribió Álvaro de Campos. Así me sentí esta noche de insomnio. Por culpa de un artículo de Vila-Matas que me lo trajo a la memoria volví a las páginas Dama de Porto Pim de Tabucchi, que tantas ganas me despertó hace más de veinte años de viajar a las Azores, como de leer los sonetos de Antero de Quental que inspiran la vida imaginaria de uno de los textos del libro, apenas seis páginas pero de ésas con las que la Literatura bendice a un escritor.

Antonio Tabucchi

Leí los sonetos pero no viajé -quiero creer que aún no- a esos montes de fuego, viento y soledad, tal como describió las Azores -cuenta Tabucchi- uno de los primeros viajeros portugueses que desembarcó allí. Se hizo una película a partir del relato que da título al libro -y a la película- y bien que me gustaría que la memoria me la ahorrase porque es francamente olvidable -la película, no el cuento-; compruebo que se estrenó hace diez años y pareciera que fue hace más de veinte.

Mapa de las Azores de 1584

Recuerdo leer a continuación de Dama de Porto Pim los cuentos de El juego del revés y compruebo que ambos libros datan del verano de 1987, en aquellos tiempos anotaba en la primera página dónde y cuándo los compraba; así que Tabucchi me había gustado mucho, y esta noche me gustó tanto como aquella primera vez Dolores Ibarruri llora lágrimas amargas, el relato de una mujer que evoca a su marido y a su hijo, y la relación que los unía a través de historias, libros y cartas, y que ya no están.Y recordé que en El juego del revés, el cuento que da título al libro, descubrí el arroz de cabidela que, tal como pudo comprobar Ángeles en una casa de comidas de Ponte da Lima, tiene un sabor exquisito, pero discreparía en el aspecto repugnante que le atribuye Tabucchi, para ella tiene una pinta deliciosa: se servía en una enorme fuente de barro con una cuchara de madera, la sangre y el vino hervidos formaban una salsa espesa y castaña. Yo no recuerdo qué comí aquel día, lo memorable se lo comió Ángeles.

Joaquín Jordá

Unos años después conocí al cineasta Joaquín Jordá, traductor de algunos de los libros de Tabucchi, por ejemplo La línea del horizonte o Pequeños equívocos sin importancia, y también con un arroz por medio -esta vez con almejas-, en el Orzán, me habló de un encuentro con el escritor en Lisboa y cómo Tabucchi lo sometía a un examen enmascarado sobre su competencia, no como traductor, sino como lector de su obra, es decir, hasta qué punto había prestado atención a cada línea, a cada frase, a cada espacio en blanco. El examen terminó cuando Jordá le habló del fantasma de Pessoa en el andén de una estación de Lisboa en uno de los cuentos que estaba traduciendo, un fantasma que no se menciona pero que se ve y se siente, que ve y siente quien ha leído con los cinco sentidos, bueno, con los seis. Entonces se fueron a comer a la de Tavares, en la Alfama, un arroz de cabidela, faltaría más. Tabucchi, Jordá y el fantasma de Pessoa. No recuerdo bien quién me dijo Jordá que pagó de los tres.

8 comentarios:

  1. Pues nada, que se me ha borrado lo que había escrito, pero bueno te decía que no he leido el libro que nombras, aunque por supuesto tomo nota.
    Antes de responderte he ido a leer el artículo y me ha encantado, también he leido una entrevista de hace tiempo.
    Buenas noches Daniel

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  2. Me gustó mucho Sostiene Pereira.
    Un saludo

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  3. Me he ido directa a san google a buscar imágenes del arroz de cabidela. Siento discrepar de Angéles pero en las fotos que yo veo mi opinión sobre el aspecto del plato coincide más con la de Tabucchi...habrá que probarlo :D

    Un beso, Daniel

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  4. hola!!!
    soy nueva aquí y antes de nada decirte que vengo recomendada por una amiga, amiga común de blog, y me he llevado la (buena) sorpresa de que sea sobre Portugal!!!!!! Contribuyo contigo en esa causa/asignatura perdida o mal tratada, no sabes cómo.. Es, además, mi segundo hogar, segunda nacionalidad se pudiera. justo ahora le dedicaba yo algo tmb
    Pues lo más curioso es que Tabucchi no sea portugués..! Creo q que tiene la misma intuición, talento y capacidad de retratar lo ajeno que Win Wenders, que entre otras joyas ajenas, fue tmb quien dedicó el retrato más fiel y bello a "la ciudad blanca" en "Lisbon story" y yo que so una absoluta fan de Lisboa, que la conozco casi como la palma de mi mano (2años allí) doy fe de que es como "Sostiene Pereira" por cierto bonito y extraño caso de cómo tmb la película/adaptación a la pantalla es bonita con gusto y de nacionalidad, color espíritu portuguesa. Yo cuando iba a A Brasileira a tomar café con amigos siempre me acordaba de Pereria.
    Aun así Pessoa es Pessoa (que quiere decir tmb en portugués 'persona', jeje), él es quien tiene las verdaderas respuestas a las grandes preguntas, las más profundas: qué es ser portugués -algo complejo, te lo aseguro;muy interesante tmb-.
    Bueno, chao,un placer. volveré.
    até logo!!!!

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  5. ¡Ayer mismo leí el artículo del gran Vila-Matas! Y hoy tu maravillosa entrada. Tabucchi. Pessoa. Lisboa. Tu escritura. Un abrazo, Daniel.

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  6. Yo por los arroces me muero. He hecho lo mismo que Alma. La pinta de los que he visto me parece estupenda. Con hierbas por encima que parecen cerrajas. Yo, con cerveza checa, con albariño o con tinto de jumilla…

    Daniel, un abrazo.

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  7. Arroces y Azores.
    La lejanía como virtud.
    Malas películas basadas en buenos textos.
    Que pague el fantasma, o que lo apunten a su cuenta.

    Daniel, sospecho que tú andabas cerca cuando la literatura repartió bendiciones.

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  8. yo os acompaño como Jesús, pero la cerveza sin alcohol :(

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