27/11/16

Quién sabe...


Cineuropa programó el lunes pasado Va savoir (2001), de Rivette, en una sesión gratuita a las 16:15, en el Teatro Principal de Compostela. Imagino que como homenaje al cineasta, que murió a finales del pasado enero.


De ninguna manera iba a perdérmela (no la había vuelto a ver desde su estreno en el CGAI hace quince años). Como no podía llegar antes de las tres o tres y cuarto, le pedí a nuestro hijo que fuera a eso de las dos o dos y media para asegurarme un sitio. No voy a dilatar el cuento. Tantos preparativos para nada. Podía haber llegado a la hora, sobraba sitio. Al final éramos quince los espectadores de Va savoir.


Fuimos a varias sesiones de este Cineuropa; todas con la sala llena. (Dicho sea de paso, vimos dos filmes espléndidos: Toni Erdmann, de Maren Ade, y Yourself and Yours, de Hong Sang-soo.)


Pero no me hace falta ver todas y cada una de las películas para saber que Va savoir figura entre lo mejorcito de la programación... de cualquier año.


Una gozada de levedad, humor y gracia.


Valdría la pena verla aunque sólo fuera por ver cómo filma Rivette cómo se mueve Jeanne Balibar, la donosura de sus andares, el garbo de sus gestos, los chispazos de su mirada...


Y ese glorioso duelo de borracheras en lo alto de la pasarela del teatro para rematar la función.


Éramos quince espectadores. Ni Ángeles ni nuestro hijo se ensañaron con mi ilusa previsión de un lleno en honor a Rivette. Yo mismo disfruté tanto con la película que hasta me olvidé del sarcasmo a propósito de tanto postureo cinéfilo que se gastan por estas fechas en Compostela.


Rivette sigue ahí para todos. Para quien quiera.

Rivette en el rodaje de Va savoir.

Y además, quién sabe...

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