Un fotograma de Ingrid Bergman,
el episodio de Siamo donne dirigido por Rossellini
En 1953, el año de Viaggio in Italia, Rossellini rodó también con Ingrid Bergman un episodio para Siamo donne -titulada aquí Nosotras, las mujeres-, una película colectiva ideada por Cesare Zavattini a modo de confesiones de actrices. Alida Valli, Emma Danieli, Isa Miranda y Anna Magnani protagonizan los otros episodios que dirigen, respectivamente, Gianni Franciolini, Alfredo Guarini, Luigi Zampa y Luchino Visconti. Rossellini rueda el episodio con Ingrid Bergman en la casa familiar de Santa Marinella donde vivían con sus hijos.
Se trata de una peliculita de 17 minutos deliciosa e improvisada -o deliciosamente improvisada-, en la que Ingrid Bergman, interpretándose a sí misma -su nombre da título al episodio que explota en clave de comedia sus dificultades con el italiano-, se dirige directamente a la cámara y pregunta qué es lo que quieren que cuente. Ante la ausencia de respuesta, cuenta las tribulaciones que le causó una gallina de la señora Annovazzi -que la película pone en escena mediante flashbacks- al picotear las rosas favoritas de Ingrid en el jardín. La actriz comparte con nosotros, mediante apartes mirando a cámara, los recuerdos de su guerra particular con la gallina de la vecina que está a punto de acabar en un desenlace sangriento. Al final, Ingrid Bergman se dirige por última vez a la cámara para disculparse por no haber podido contar más que una historia ridícula.
Rossellini rueda el episodio con la vitalidad, ligereza y humor de una comedia, e Ingrid Bergman despliega todo su encanto y nos regala, si no su risa, sí su sonrisa. Se palpa lo bien que se lo están pasando en el curso de hacer la película. Y apunta la vía de un cine que podrían haber hecho juntos pero que no volvieron a recorrer. Una vía explorada en Ingrid Bergman que, mira por dónde, remite a las tensiones entre la ficción y el documento, entre la vida y el relato, que nutren la modernidad de Viaggio in Italia, aunque en una tonalidad bien distinta y bajo las formas de un cine familiar, de una película casera.
Ángeles siente la misma pasión por las rosas que Ingrid Bergman, así que podéis imaginar cuanto ha disfrutado con esta peliculita. Aquí os la dejo:
