
El verano abrió el horno y por una rendija se ha colado un día tibio de otoño con luz de lluvia. Aún no caen las hojas ni estamos en París pero, cuando escucho When The Leaves Come Falling Down de Van Morrison, entonces es casi septiembre y, como decía aquél -y tanto le gustaba citar a Godard-, el recuerdo es el único paraíso del que no podemos ser expulsados...